Ferrocarril Estatal Chino
China
Hace tiempo que las ideas fundamentales de la tecnología de Grander traspasaron las fronteras de su suelo patrio.

Tradicionalmente
Johan Grander mantiene con China una estrecha relación. La cultura
china es mucho más abierta que la nuestra ante fenómenos que se basan
en vibraciones y en magnetismo natural. Pero también en el Celeste
Imperio se han dado cuenta de que mucho de su antiguo saber se ha
perdido.
Fue en el año 1993 cuando tuvo lugar el primer encuentro entre el
Ferrocarril Estatal Chino y la tecnología Grander. En aquella época,
los chinos buscaban por todo el mundo sistemas que pudieran producir un
ahorro de combustible en locomotoras diésel. Aquello dio como resultado
la introducción de la tecnología Grander en China. Durante años se
realizaron continuas pruebas con resultados favorables en Shangay y
Cantón. El llamado Eco-Kat, un vitalizador para la línea de combustible
conllevó un ahorro de combustible entre un uno y un tres por ciento;
una cifra pequeña sólo en apariencia, pero una cantidad enorme en
relación con el gigantesco consumo de combustible de los ferrocarriles
del Estado Chino, cuya red atraviesa prácticamente por completo la
superficie total del tercer país más grande de la tierra.
Además se mejoran los gases de escape, y se reduce el desgaste de los motores.
El punto álgido hasta ahora en las relaciones austro-chinas con motivo
de la vitalización del agua lo constituye la visita de ambos
vicedirectores del Ferrocarril Estatal Chino, Zhu Wei y Liu Feng, cuyo
deseo personal era encontrarse con Johann Grander para un intercambio
de experiencias. Llegó el momento el 24 de Septiembre de 1997. "Hace
años que queremos conocer personalmente al hombre de cuyos
descubrimientos tanto se habla en China", explicaba Zhu Wei. Su
petición principal fue que se reunieran y se publicaran para ser
intercambiados todos los informes de experiencias de usuarios de los
cinco continentes.
|